¿Un budismo griego?

En las llamadas escuelas helenísticas de la filosofía griega (cinismo, estoicismo, epicureísmo y el propio escepticismo) se aprecian unos rasgos, normalmente no considerados en su descripción académica, que las diferencia del pensamiento filosófico occidental tradicional y las aproxima sorprendentemente al pensamiento oriental (no solo el budismo, sino también el vedanta hinduista y el taoísmo chino). Y esto por dos aspectos igualmente relevantes.

En primer lugar, si bien en el estudio de la filosofía nunca faltan referencias a estas escuelas helenísticas, debe resaltarse que su tratamiento habitual no se diferencia del aplicado a cualquier otro pensamiento filosófico occidental de cualquier época, en el sentido de verlo como una reflexión abstracta que propone una interpretación del mundo y, directa o indirectamente, del papel del ser humano en ese mundo.

Sin embargo, los seguidores de las escuelas helenísticas tenían un interés instrumental y secundario en la reflexión filosófica, es decir, esta era un medio y no un fin, porque su objetivo no era entender la realidad sino transformarse como personas para lograr una forma de vida, de estar en ese mundo, si no feliz, sí por lo menos libre de sufrimiento: alcanzar la "eudaimonía", expresión del griego antiguo que no resulta apropiado traducir directamente por felicidad, siendo quizás más ajustadas otras como plenitud o equilibrio. El paralelismo con el enfoque práctico y contrario a teorizar del budismo, resulta palmario.

Y, en segundo lugar, todas ellas terminan por plantear, en mayor o menor grado, un apaciguamiento del deseo y de la actividad intencional para la que tenían una bella palabra: ataraxia (que no se entrecomilla porque ya forma parte del vocabulario común, aunque no sea muy conocida). La proximidad entre la ataraxia y el resultado de la eliminación del deseo propuesta por el budismo, también parece incontestable.

La proximidad de ambos aspectos con los elementos centrales del budismo, además de sorprender, debería obligar a hacerse la pregunta de qué ha hecho a los occidentales ir a buscar al otro lado del planeta cosas que siempre habían estado a su lado y que, de hecho, ya formaban parte de antecedentes esenciales del pensamiento y la cultura occidental.

Pero, además, esa proximidad de contenidos también parece invitar a indagar en la posibilidad de sintetizar e integrar los elementos clave de ambas líneas de pensamiento para, quizás, llegar a obtener un resultado ecléctico asumible tanto para los seguidores de las versiones seculares del budismo contemporáneo como para quienes piensen que en el estoicismo y el epicureísmo existen elementos existenciales que deberían ser recuperados.

Para ello, se procurará ir desarrollando en sucesivas entradas determinados puntos de contacto entre ambos pensamientos, como serán, inicialmente, las siguientes:

  • La eliminación del deseo.
  • La atención y la meditación.
  • La vía negativa del conocimiento.
  • Inmanencia y trascendencia.
  • El resultado de la sabiduría.

(Para los usuarios de Twitter, las nuevas entradas irán comunicándose en @Budismoyrazón)