¿Respuestas?

¿RESPUESTAS?

La cuestión que se le propuso inicialmente a un (hipotético) escéptico, más bien de tipo occidental, era decidir entre ver el budismo como un bienintencionado engaño más a la credulidad humana o, por el contrario, como una propuesta razonable para estar en el mundo ajena a dogmas y revelaciones.

En este punto, se podría recapitular lo que aparece expuesto en "Un budismo" y en "Ciencia y budismo" diciendo que, con unas cuantas importantes reservas, el budismo es inteligible y creíble, lo que, evidentemente, argumenta a favor de verlo como una aceptable pauta existencial, más que como otra ilusión tranquilizadora más.

Esto parecería resolver la cuestión a favor de la credulidad del devoto y en contra de la desconfianza del escéptico, pero ya se anticipó en su momento que el resultado de la indagación iba a resultar incómodo para ambas partes, y esto es así porque la inteligibilidad y credibilidad del budismo está condicionada por importantes manipulaciones.

Porque se puede entender el budismo, siempre que se le depure de todo lo que no hay forma de hacer encajar de un modo razonable. Y es creíble a condición de limitarse a verificar solo algunas de sus afirmaciones. Además, por el camino se han ido quedando cabos sueltos que no sería elegante dejar caer disimuladamente en el olvido.

Teniendo en cuenta lo anterior, parece obligado continuar la indagación para intentar atender todavía unas cuantas cuestiones nada triviales:

  • Si para hacer que se entienda y sea creíble, hay que depurar y elaborar al budismo, ¿el resultado del tratamiento todavía se puede considerar budismo?
  • Pese a la relativa claridad de los elementos básicos del pensamiento budista, también se puede apreciar una notable presencia de contradicciones, por lo que la inicial confirmación de la inteligibilidad y coherencia del budismo ya no resulta tan clara o, por lo menos, exige ser matizada.
  • Si se llegara a la conclusión de que lo que propone el budismo no solo se puede entender sino que, además, está fundamentado, todavía habría que preguntarse si realmente sirve para algo y si, además, está en condiciones de cumplir lo que promete. Porque no tendría mucho sentido interesarse en algo indeseable o inaplicable.
  • También se podría poner en duda que resulte obligado seguir recurriendo a palabras dichas hace milenios, con vocabularios olvidados, retóricas anticuadas y conocimientos limitados.
  • Por otra parte, habría que ver si tiene sentido buscar en el budismo y el pensamiento oriental lo que, en buena medida, ya ofrece la filosofía y ciencia occidental.

Estos puntos se irán desarrollando en sucesivas entradas de la página.

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