¿Qué budismo?

Ese escéptico, a poco que sea capaz de ejercitar su escepticismo con cierto orden, debería iniciar su indagación preguntándose, para empezar, si se puede tener una idea clara sobre lo que es el budismo, porque no hay que ser demasiado malintencionado para dudar de la posible coherencia de los miles y miles de textos budistas existentes.

Y, abordando esta cuestión, lo primero que aparece es una realidad que no anima al optimismo: el volumen de los textos existentes (tanto los que presuntamente reflejan las palabras de Buda como los claramente apócrifos y los comentarios a ambos) vuelven cualquier intento de resumirlos tan imposible como inútil.

Por otra parte, y relacionado con lo anterior, la variedad inabarcable de escuelas, ramas y doctrinas existentes a lo largo del tiempo y todavía hoy en día desaconsejan intentar sistematizar sus características y las diferencias entre ellas a cualquier persona que pretenda mantener la cordura.

Teniendo en cuenta lo anterior, parece obligado asumir que, si se quiere entender el budismo, debe renunciarse desde el principio a abarcarlo todo, aceptando la necesidad de simplificarlo significativamente, con la correspondiente pérdida y distorsión, lo que aquí mismo se declara y confiesa.