La indagación

Ese escéptico, a poco que sea capaz de ejercitar su escepticismo con cierto orden, debería articular su indagación alrededor de tres preguntas. 

Para empezar, ¿se puede entender el budismo? Porque no hay que ser demasiado malintencionado para dudar de la posible coherencia de los miles y miles de textos budistas existentes. 

En segundo lugar, suponiendo que se pueda entender, ¿es creíble? Porque un escéptico le va a exigir al budismo que sus afirmaciones sean algo más que los arbitrarios dogmas de cualquier religión revelada. 

Y, para terminar, si se llegara a la conclusión de que lo que propone el budismo no solo se puede entender sino que, además, está fundamentado, ¿realmente sirve para algo? Y, relacionado con ello, ¿está en condiciones de cumplir lo que promete? Porque no tendría mucho sentido interesarse en algo inútil o inaplicable.

En las siguientes páginas se procurará abordar cada una de estas tres cuestiones, empezando por la referida a su inteligibilidad.