La entropía

Probablemente no a todo el mundo le parezca necesario preguntarse por qué pasan cosas. Se podría pensar que bastaría con responder que algo tendrá que pasar. Pero, como casi siempre que se hacen preguntas obvias, resulta que o no se tiene respuesta o es muy distinta de la que se pensaba.

En este caso, la respuesta exigía un concepto complicado para explicarlo, concepto para el que los físicos enseguida encontraron la palabra apropiada: entropía. En la entropía parece adivinarse algo así como una finalidad destructiva, un empeño en deshacer cualquier cosa que tenga forma. Sin embargo, debe aclararse, no hay mala intención en esto (ni buena, ya que no hay intención), sino que lo que hay detrás es algo así como una obligación estadística. Pero esa obligación es tan poco evidente que exige una explicación.

Cualquier forma supone una cierta ordenación de la realidad, en el sentido de que, para que haya forma, dicho rústicamente, una parte tiene que estar de un lado y otra parte tiene que estar del otro lado, circunstancia a la que los especialistas les gusta llamar "gradiente". Pero esa separación es estadísticamente insostenible porque las partículas que componen la realidad están en un movimiento tan perpetuo como aleatorio que tenderá a mezclar las partes. Eso es lo que hace la entropía, sin prisa pero sin pausa. Y para ello recurre a unas sorprendentes estructuras transitorias.

  • "Las células de Bènard, los vórtices de Taylor, el "tornado en una botella", los ciclones, los huracanes, los tornados, la atmósfera (con sus células de Hadley y su circulación de Walker), las corrientes del Golfo y El Niño, y tormentas extraterrestres como la Gran Mancha de Júpiter, son todos ellos sistemas extremadamente complejos que describen ciclos de manera activa para deshacer gradientes externos." ("La termodinámica de la vida", Eric Schneider y Dorion Sagan, 2005).

Lo anterior no sería demasiado preocupante si no fuese porque en la cita se ha suprimido, piadosamente, una última frase: "nosotros somos lo mismo". Realmente, no creo que a nadie le haga mucha gracia sentirse algo así como una forma de clima algo más rara de lo habitual.

En cualquier caso, en lo anterior se aprecia una aparentemente contradicción, porque el mundo (en particular, el nuestro) está lleno de cosas extremadamente complejas (o así lo parecen). Y, además, por lo que se sabe, al principio todo era más sencillo. Siendo así, ¿la complejidad va a más o a menos?, ¿la entropía es destructora o creadora?

La respuesta que aporta la ciencia es tan paradójica que podría haber sido escrita por un budista de la escuela rinzai del zen: la complejidad es la forma que tiene la entropía de reducir la complejidad. Este aparente sinsentido se explica por el hecho de que la aparición de cualquier forma compleja, aunque reduzca la entropía a corto plazo en un ámbito concreto, la terminará aumentando y acelerando en un marco global. Dicho más técnicamente:

  • "(...) si la vida es como una versión química de los tornados y las células de Bènard que reducen gradientes de presión y temperatura, ¿por qué muestra una complejidad mucho mayor? La razón parece ser que la vida es un sistema termodinámico genético y replicativo. Esto le permite explotar una fuente de energía, el gradiente solar, mucho más rica que las diferencias de temperatura o los gradientes barométricos que alimentan los sistemas borrascosos (...)." ("La termodinámica de la vida", Eric Schneider y Dorion Sagan, 2005).

Siendo así, y retomando la pregunta inicial de por qué pasan cosas, habría que constatar que, en lo esencial, lo único que pasa es que todo está viniéndose abajo, agotándose, enfriando, constatación que podría ser más llevadera si no se le añadiese que los seres humanos no somos ajenos a ese proceso sino que participamos en él de una forma menos brillante de lo esperado: somos parte de ese agotamiento, una forma más que tiene la realidad para ese venirse abajo.

Cualquier budista chino de la escuela chan, tan influida por la idea taoísta de una realidad ciega e inercial, seguro que no pondría objeciones a esta propuesta.