Occidentales algo budistas sin saberlo (5): Heidegger.

02.12.2020
Fue en su última época, más bien en los años cincuenta (en lo que se llama en jerga filosófica el "segundo Heidegger"), cuando comienza a apuntar maneras inequívocamente orientales. Hay que advertir que Heidegger resulta especialmente difícil de entender (incluso para la media del colectivo), aunque uno tiene la sospecha de que detrás de sus impenetrables textos hay ideas sencillas y casi de sentido común, y que quizás bastaría para entenderlo con que alguien fuese capaz de traducirlas del "heideggeriano" a cualquiera de las lenguas humanas, lo que por el momento, lamentablemente, no ha ocurrido.

Heidegger consideraba que el ser humano (que él llamaba "dasein", aunque obviamente se ofendería por el hecho de que alguien considerase ese término equivalente al de ser humano) se encuentra en el mundo, sin comérselo ni bebérselo (arrojado al mundo, decía Heidegger), y viviendo en él dejándose llevar de un modo irreflexivo y acrítico, lo que hace que su vida sea inauténtica (y desagradable, hay que añadir). La comprensión errónea de lo existente, identificado con lo aparente, sería el origen de la existencia inauténtica mientras que, en sentido contrario, la correcta comprensión del ser (equivalente a la experiencia de la nada) generaría una nueva mirada de la que se derivaría un rechazo de lo aparente y la imposibilidad de adherirse a los intereses mundanos. La equivalencia con el Velo de Maya y la negación del deseo del vedanta y el budismo resulta bastante evidente.