Ciencia y budismo

Partiendo de que el budismo se puede entender, lo que se plantearía ahora es si, además, es creíble. Es decir, si las afirmaciones que plantea o en las que se basa son algo más que elucubraciones sin fundamento. Porque un escéptico le va a exigir al budismo que sus afirmaciones sean algo más que los arbitrarios dogmas de cualquier religión revelada.

Para valorarlo, debe partirse de que el budismo fundamenta tanto su diagnóstico (las cuatro nobles verdades) como sus prescripciones (el óctuple sendero) en una idea clave: la impermanencia e insustancialidad de todo, planteada por el budismo inicial y que la posterior escuela mahayana desarrolló hasta plantearla en términos de vacuidad.

Pero ¿es aceptable esa idea? Porque quizás haya que tomarla con las mismas precauciones que otras cuantas que propone el budismo y que resultan más que dudosas: transmigración, karma, nirvana...

Pues el caso es que, de un modo quizás algo imprevisto, quien sepa hurgar en los manuales de física y biología actuales, se podrá llevar la sorpresa de encontrar constataciones desconcertantemente relacionadas con algunas de las afirmaciones más contundentes y, aparentemente, más caprichosas del budismo sobre esta cuestión que, expresadas de un modo directo y nada retórico, serían las siguientes:

  • La realidad (...el mundo, lo que existe, como se quiera llamar), en el fondo, no existe o viene a ser una modalidad de la nada.
  • Todo lo que pasa, con su apariencia de sentido, en realidad no tiene ningún sentido ni intención y más bien es algo que pasa porque sí.
  • La relación entre lo que se percibe y lo que realmente existe (...suponiendo que realmente exista algo) es extremadamente poco fiable, por no decir que es un gran engaño.
  • El "yo" no existe o, por lo irrisorio que resulta, es como si no existiese

Así pues, habrá que ver lo que la ciencia contemporánea opina sobre estas cosas, empezando por la más inaprehensible de todas.