Aplicar

En este punto, se podría recapitular lo hasta aquí expuesto diciendo que, con unas cuantas importantes reservas de las que más adelante se tendrá que valorar sus consecuencias, el budismo es inteligible y creíble.

Ahora bien, a partir de aquí se entra en otra zona borrascosa pues que se pueda entender y creer al pensamiento budista, si bien cubriría, se podría decir, su parte teórica, no garantiza que su otra mitad, la parte práctica, sea igualmente aceptable.

Porque, por un lado, habrá que aclarar si lo que promete el budismo es realmente deseable, pues es bastante evidente que mucho de lo que ofrecen los pensamientos míticos y religiosos pueden resultar muy poco interesante para un escéptico, y está por ver que el budismo no se encuentre en la misma situación.

Pero es que, además, dando otra vuelta de tuerca a la cuestión, no solo parece necesario aclarar si lo que promete el budismo merece la pena sino, también, si es realista intentar aplicarlo. Porque conviene asegurarse de que los cielos buscados, aunque no sean paraísos, por lo menos se pueden alcanzar.